HISTORIA

EL CONTEXTO HISTÓRICO

La nueva sociedad que surgió de la victoria del bando franquista en la Guerra Civil había reservado un papel denigrante para las mujeres dado que les volvía a enclaustrar en su rol tradicional ya imperante antes de la Guerra Civil e incluso durante la guerra.

No olvidemos que durante la Republica no todas las mujeres rompen con su rol de género tradicional; debían de ser esposas de sus maridos y estar confinadas a las tareas del hogar, debido a la construcción social basada en el sexo, basada en modelos femeninos de “ángel del hogar” o de “perfecta casada”. Las señas de identidad femenina se formulaban por tanto desde la naturaleza y la diferencia sexual biológica de la reproducción.

Al finalizar la guerra, las mujeres habían perdido el trecho ganado en su camino hacia la igualdad: abolición de la ley del divorcio de 1932 tramitada durante la II República, prohibición de la escuela mixta, represión sexual (la pérdida de la virginidad antes del matrimonio se castigaba con la entrada en el convento o con la cárcel), prohibición del matrimonio civil, etc. Si bien habían ganado en algunas cuestiones, no podemos olvidar que no todas las mujeres podían gozar de esos derechos y que las resistencias eran muchas, tanto por la izquierda como por
la derecha. No hay una ruptura con el modelo tradicional por parte de ninguno de los dos bandos. La educación era el instrumento para conseguir mujeres sumisas en casa y modélicas en los preceptos de la iglesia católica, con temarios y contenidos diferenciados para chicos y chicas “teniendo en cuenta sus diferencias históricas y biológicas”.

Para implantar este nuevo modelo, el régimen realizó una purga social de la que las mujeres no estuvieron exentas, y lo hizo de diversas maneras. La represión femenina durante la primera postguerra fue dura. Muchas mujeres fueron encarceladas, en muchos casos en condiciones de hacinamiento y superpoblación. El caso más conocido en Euskadi es de la cárcel de Saturrarán. Aunque la situación social de la mujer ya no volvería a ser la misma durante todo el régimen, las condiciones más duras de represión hacia ellas se produjeron durante la posguerra, desde 1939 a 1949. Al final de este periodo, en 1949, se produce un indulto parcial que afecta a 13.000 personas. Unas 3.000 son puestas inmediatamente en libertad, entre ellas, muchas mujeres. Por otra parte, el régimen franquista comienza a obtener la legitimidad internacional: en 1948 Francia reabre las fronteras y en 1950 España será beneficiaria del Plan Marshall estadounidense. El camino estaba abonado para el reconocimiento de los países occidentales que dejaría impune la vulneración de derechos que las mujeres sufrieron en este periodo, justamente en el mismo momento histórico en el que la humanidad daba un gran paso adelante con la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948.

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